Columna

Dimes, diretes, dignidad y olvido


Por Gaspar A. Herrera Farfán

El concepto de dignidad humana tiene su origen en la antigüedad griega, pero que se ha ido enriqueciendo a lo largo y ancho del desarrollo de la historia humana, claro, con sus consabidas diferencias en cuanto a conceptos e interpretaciones, pues no es lo mismo tener al toro dormido que dormir al toro por temido, ya que ante todo, y es lo que menos se analiza para buscar un elemento real de valor para poder hablar y conocer de ello.

Tiene que existir, que de hecho ya está, la autonomía de las personas y su capacidad moral a prueba de balas como los vehículos utilizados sabrá porqué razones, por los encumbrados en el poder que siempre se pregonan y presentan como ejemplos de sencillez y humildad, pero con un ejército de guardianes que se supone están para proteger todas sus bondades y no por una paranoia persecutoria que ni en sus más avezadas pesadillas existe. ¡Abrase visto tanta dulzura!

Democracia e ideas liberales en su teoría y práctica, son parte de currículas de formación de instituciones y de organizaciones que sirven para dos importantes cosas: para nada y para lo mismo, o sea, ¡que alguien explique con cacahuatitos o semillitas de calabaza que es lo más productivo y de alto consumo en las oficinas y espacios de ardua labor! ¡Porqué la formación de profesionistas de alto valor que andan mendigando tan solo una oportunidad para incursionar en los campos laborales ocupados por especialistas en dimes y diretes que sin dignidad viven para que el de arriba ahí continúe, pues eso es factor de garantía de seguridad y estabilidad familiar para ellos y como consecuencia para toda su parentela! ¡Ay dolor ya me volviste a dar!, Esto trae recuerdos a la mente de aquel que fue al médico y en la auscultación el doctor le pregunta el porqué de su visita siendo la respuesta obtenida la siguiente: fígese doctor que ingerí en el desayuno un par de huevos fritos y siento ahora como una patada de mula en el hígado, a lo que parsimoniosamente el médico le respondió: ¡agradezca usted a Dios señor que no desayuno hígado! ¡Qué pasó!, ¡que alguien explique!

Cuando se entienda que dignidad humana no es elemento de aprendizaje teórico ni institucional, y que el derecho no se mendiga; cuando por fin se decida en la recuperación personal que implique el ¡YA BASTA! colectivo para acabar con todas las burlas y simulaciones que tan solo benefician siempre a los mismos, que tienen la vara y la medida para no temer a la reacción de alguien, pues desde que la historia es historia así ha sido siempre, y hasta el tiempo de Dios, nad ie ha tenido la capacidad de reaccionar, y quienes lo han hecho, siempre han quedado solos para un comercio de conciencia por un dulce de miel o una amenaza de despido y adiós valentía, que sí alguien la vió, todos la desconocieron, ¡Cuando eso suceda el hombre y su dignidad se habrán encontrado para siempre! ¡Triste historia del valiente Valentín que prefirió ser oreja que morir de un volantín!

Si el hombre es capaz de autogobernarse y posee la cualidad de poder comprenderse a sí mismo, ¿porque se deja convertir en parte del eterno juego de DIMES, DIRETES, DIGNIDAD Y OLVIDO?